LA SOCIEDAD – Segunda PARTE
"Un momento filosófico-literario"
Retomando lo que
establece Gasset, doy apertura a la finalización del momento filosófico-literario.
Dice Gasset:
“Vivimos
en un tiempo que se siente fabulosamente capaz para realizar, pero no sabe que
realizar. Domina todas las cosas, pero no es dueño de sí mismo. Se siente
perdido en su propia abundancia. Con más medios, más saber, más técnicas que
nunca, resulta que el mundo actual va como el más desdichado que haya habido:
puramente a la deriva.”
Este pequeño párrafo a
mi juicio resume en líneas generales lo que es nuestro tiempo, recordando que esto
sucede en los años treinta, y hoy en día, todo ha acrecentado a unos niveles
inimaginables. También hay que resaltar que Gasset hace uso de la aplicación de
esta teoría de un modo socio-colectivo, pero creo que también se puede aplicar
directamente al ser individual.
El más claro ejemplo lo
podríamos encontrar en el consumismo. Cuantas más cosas podemos tener y de
hecho tenemos, más desdichados nos sentimos. Cuantas más cosas externas a
nosotros dominamos, menos dueños de nosotros mismos somos. Cuantas más opciones
laborales o de futuro podemos realizar, menos sabemos qué hacer. Y así un largo
etcétera.
Entonces, ¿cuál es el
problema del hombre? Todo parece ilógico, ¿cuantas más posibilidades tienes,
peor escoges, más indeciso te vuelves?
Yo aquí entiendo dos
cosas:
La primera es que el
hombre es un ser anhelante. Es decir, que siempre quiere lo que no tiene. Todo
esto es fruto de la comparación en la mayoría de los casos. Por ejemplo mi
vecino se acaba de comprar una camisa que le queda genial, mi deseo más
primitivo es el de tener esa camisa para ser yo genial. El error está ahí, en
creer que las cosas pueden aportar algo constructivo al ser, cuando en realidad
las cosas absorben (en modo metafórico) parte de tu ser y lo convierten en
tener.
La segunda cosa habla
de una posible solución a este grave problema que enferma nuestra sociedad,
construir un individuo sólido solo interesado en el ser y demoler de una manera
constructiva la comparación sustituyéndola por colaboración.
La primera propuesta es
sobradamente utópica y la veo difícil (a nivel global), puesto que es algo que
solo consigue la gente que tiene la capacidad de ser consciente de su realidad
inmediata, y la segunda también la veo espinosa porque el ser humano odia los
cambios y le encanta sentirse mejor que el vecino, le gusta provocar envidia y
mirar por encima del hombro. Competir es mucho más fácil que colaborar, pero la
primera deja un vacío espiritual que lleva al hombre siempre a conseguir más y
más, y le impide saborear la vida. Por ejemplo.
Un hombre rico
cualquiera, que tiene tanto dinero que "no se lo gastaría ni en tres vidas", ¿qué
hace en su vida normal?
¿Vive la vida? No. ¿Se
dedica a gastarlo? No. Nada de eso, a lo único que se dedica es a ganar más
dinero.
Por ello la
colaboración es algo fundamental. El ser humano es sociable, y no hay rasgo más
humano que el de colaborar, es una técnica tan buena que hasta la naturaleza refleja
aquella sabiduría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario